No puedo respirar.
La presión me oprime el pecho y no hay válvula de escape. A veces siento que el agua salada sube, pero se niega a derramarse a través de mis ojos.
Y me ahogo.
Solo a veces siento un alivio temporal, antes de que una nueva ola me corte el aire, dejándome sin aliento.
Y no tengo fuerzas.
Estoy extenuado de pensar, de sentir. La paciencia se ha agotado y nada puedo hacer. Tan solo dejarme hundir, poco a poco, en la fría oscuridad.
Tan solo quiero dormir.
El sueño es mi único alivio, mi última escapatoria. Solo entonces el abrazo de las mantas, el peso sobre mi cuerpo, me dan un respiro. El mar oscuro se vuelve mi aliado, y me hundo, me hundo...
Quiero desaparecer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario